Allá lejos de la costa, donde ya no hay cámaras ni testigos, la cosa estaba flotando: paquetes y más paquetes en medio del mar.
La Secretaría de Marina salió al patrullaje y terminó encontrando más de dos toneladas de cocaína en aguas del Golfo de Tehuantepec, un decomiso pesado que forma parte de los operativos que traen en rutas marítimas clave.
La droga no venía en una persecución ni en una lancha asegurada en el momento… estaba ahí, distribuida en decenas de bultos flotando, como si alguien la hubiera soltado para no ser atrapado. En total, eran más de dos toneladas —más de 2 mil kilos— que no llegaron a su destino. Y aunque no hubo espectáculo ni persecución de película, el golpe pega directo: menos droga en circulación y menos dinero para el narco.
Este tipo de operativos se hacen justo en esas rutas donde se mueve la mercancía pesada, lejos de tierra firme, donde todo se juega en silencio.
En corto: no hubo balazos ni detenidos… pero sí un cargamento completo que ya no llegó a donde tenía que llegar.
Comunicado