En el Pacífico mexicano no hubo olas tranquilas, hubo paquete sorpresa. La Secretaría de Marina (Semar) se aventó tres operativos en altamar y terminó sacando del agua un cargamento que parecía olvidado a propósito: 63 bultos con presunta cocaína que flotaban como si alguien los hubiera dejado “a ver si nadie los veía”.
Todo ocurrió en aguas del Océano Pacífico, donde personal naval realizó acciones de vigilancia marítima que no fueron precisamente paseo dominical. En distintas intervenciones, los marinos fueron encontrando los paquetes con droga, amarrados y flotando, como si el mar fuera bodega clandestina sin dueño… hasta que llegó la autoridad a poner orden.
La jugada no se quedó solo en el decomiso. En medio de las operaciones también se reportó el rescate de 11 personas que andaban a la deriva, en modo “sobrevivencia activada”, mientras otras acciones permitieron la localización de personas extranjeras ocultas como polizontes en un buque portacontenedores, que también acabaron bajo resguardo.
La Marina detalló que estas acciones forman parte de sus patrullajes permanentes en mar, aire y tierra, esos que en papel suenan muy institucionales, pero en la práctica significan andar cazando lo que el crimen organizado deja flotando o intenta colar por cualquier rendija del mar.
Y aunque la cifra suena fría —63 bultos— en el fondo lo que refleja es lo de siempre: rutas marítimas que siguen siendo terreno de juego para el tráfico de drogas, y una vigilancia que se mantiene activa tratando de cerrarles el paso.
En resumen, el Pacífico no fue escenario de playa tranquila, sino de operativo intenso. Y esta vez, el mar perdió la apuesta.
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