La final del futbol mexicano no solo se jugó dentro del Estadio Olímpico Universitario. Afuera, entre la llegada de aficionados y el movimiento en la zona, también hubo otro despliegue: el del C5.
Por primera vez, el Centro de Comando de la Ciudad de México participó en una final con una de sus unidades móviles, instalando su C2 Móvil en las inmediaciones del estadio durante el partido entre Pumas y Cruz Azul.
Desde ahí, el equipo operó como puesto de mando, con un mástil que alcanza los 13 metros de altura y una cámara con visión de 360 grados, permitiendo monitorear todo lo que ocurría alrededor en tiempo real.
El objetivo fue claro: reforzar la vigilancia, mantener el monitoreo constante y responder de inmediato ante cualquier emergencia. Así lo explicó el coordinador del C5, Salvador Guerrero Chiprés, al destacar la capacidad operativa y tecnológica para coordinarse entre instituciones.
Este despliegue también se enmarca en el contexto de preparación rumbo al Mundial de Futbol, a tres semanas del evento, funcionando como parte de los ejercicios de operación en escenarios de alta concentración.
Aunque fue su primera participación en una final del futbol mexicano bajo este esquema, el C2 Móvil ya había sido utilizado en otros eventos, como el partido entre México y Portugal en el Estadio CDMX y el Juego de Leyendas entre México y Brasil.
Así, mientras el partido se resolvía en la cancha, afuera ya había otro operativo en marcha: el de mantener el control en tiempo real.
Sin reflectores… pero con vigilancia constante.
Publicado el 22 Mayo 2026