El calor en México ya no es solo incomodidad de verano: es tema de salud pública. La Secretaría de Salud salió a advertir que las altas temperaturas que se están registrando pueden provocar golpes de calor, deshidratación y otros daños serios si la gente se confía o baja la guardia.
El llamado es directo: evitar exponerse al sol por tiempos prolongados, especialmente en las horas donde el sol pega más duro, que normalmente van del mediodía a la tarde. Ahí es donde el cuerpo empieza a batallar para regular su temperatura y es cuando se disparan los riesgos.
El golpe de calor no es cosa menor. La dependencia explica que ocurre cuando el cuerpo ya no puede regular su temperatura interna y empieza a subir peligrosamente. En ese punto, el organismo puede colapsar si no se actúa rápido.
Por eso, la recomendación es básica pero clave: hidratarse constantemente, aunque no haya sed. También se insiste en usar ropa ligera, de colores claros, protegerse con gorra o sombrero y evitar actividades físicas intensas bajo el sol.
Otro punto importante es no dejar a personas vulnerables —como niñas, niños o adultos mayores— dentro de vehículos cerrados o espacios sin ventilación, porque ahí el calor se puede volver letal en poco tiempo.
La Secretaría también pide especial cuidado a quienes trabajan o pasan mucho tiempo al aire libre, como trabajadores de la construcción o vendedores ambulantes, ya que son los más expuestos a este tipo de emergencias.
En caso de síntomas como mareo, debilidad, dolor de cabeza o confusión, la indicación es clara: detener cualquier actividad, buscar sombra o un lugar fresco y pedir ayuda médica si es necesario.
El mensaje de fondo es sencillo pero urgente: el calor no es solo “calorón”, es un riesgo real que cada año afecta a miles de personas en el país.