En la Cámara de Diputados alguien levantó la mano con una idea que suena sencilla, pero pica donde duele: que los delitos de corrupción no caduquen jamás. Así, sin fecha de vencimiento.
El diputado Javier Vázquez Calixto soltó la propuesta sobre la mesa: reformar la Constitución para que quienes metan mano al dinero público no puedan esconderse detrás del reloj. Porque hoy, si el tiempo pasa y nadie los alcanza, el delito se borra. Y ahí es donde, según la iniciativa, muchos se escapan.
La tirada es directa: que delitos como peculado, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito o abuso de funciones sean perseguidos siempre, sin importar si pasaron años o décadas. No importa si el funcionario ya se fue, cambió de cargo o anda viviendo tranquilo: la cuenta seguiría abierta. Y no solo eso. La propuesta también busca que estos casos se investiguen de oficio, o sea, que no haga falta denuncia, permiso ni nada. Si hay sospecha, se investiga. Punto. El argumento detrás no es ningún secreto: la corrupción ha sido uno de los golpes más duros a la confianza de la gente en las instituciones. Y el detalle —según el planteamiento— es que la prescripción, que en teoría protege derechos, en la práctica termina siendo el mejor aliado de quien se pasó de listo con el erario.
La iniciativa ya fue mandada a comisiones para que la revisen, la desmenucen y vean si pasa al siguiente nivel. Por ahora, es una propuesta… pero de esas que ponen nerviosos a más de uno.
Porque si esto avanza, el mensaje sería claro: el que se llevó lana pública, tarde o temprano, la va a tener que explicar.
Aquí no hay “ya prescribió”. Aquí sería: “te alcanza, aunque pasen los años”.
May 17, 2026
Boletín No. 3925
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