En el mundo de Coca-Cola FEMSA, una botella vacía no es basura: es materia prima con boleto de regreso. Y esa es la idea detrás de SUSTENTAPET, el programa con el que la empresa está empujando la llamada economía circular del PET en los países donde opera.
El anuncio llega desde su propia sala de prensa, donde la compañía explica que este sistema funciona como una red de recolección que conecta centros de acopio, recicladores y procesos industriales para que el plástico no termine perdido en calles, tiraderos o ríos, sino que vuelva a convertirse en envase nuevo o en otros productos reciclados.
La lógica es simple, pero la operación no tanto: las botellas se recolectan, se procesan y se reincorporan a la cadena productiva. Lo que antes era residuo, ahora vuelve como insumo. En 2025, esta red logró recuperar 123,842 toneladas de PET, una cifra que la empresa presume como uno de los motores de su estrategia ambiental en la región.
Detrás del número hay otra historia menos técnica: la de miles de personas que viven del reciclaje. SUSTENTAPET integra a recicladores de base y centros de acopio que operan como engranaje principal del sistema, conectando lo que empieza en la calle con lo que termina en plantas industriales.
La empresa insiste en que esto no es solo un tema ecológico, sino también económico y social: cada botella recuperada significa valor que regresa a la cadena productiva y, al mismo tiempo, ingreso para quienes participan en la recolección.
El discurso también apunta a la corresponsabilidad: separar residuos desde casa, dice la compañía, es el primer paso para que el sistema funcione. Sin esa parte, el ciclo simplemente se rompe.
En el fondo, el mensaje es claro: la botella no se acaba cuando se tira, apenas empieza otro viaje. Y en ese viaje, Coca-Cola FEMSA está intentando ser la que arme el mapa completo del regreso.
Comunicado: 17 mayo 2026
No es parte del mismo caso, pero sí del mismo contexto:
⛽🔥 Se les acabó el negocio en corto: el varo en gasolineras ya no va a correr libre