En la Ciudad de México la transparencia ya no solo se firma… ahora también se juega.
La secretaria de la Contraloría General, Nashieli Ramírez Hernández, presentó su declaración patrimonial y de intereses en el marco de una campaña que ya dice mucho con su puro nombre: “Campeonato de Declaraciones 2026: cada declaración es un gol a favor de la rendición de cuentas”.
Sí, así como suena: la burocracia convertida en torneo deportivo.
El mensaje oficial es claro en su forma, aunque el empaque parece sacado de una dinámica interna con balón imaginario. La idea es incentivar a las personas servidoras públicas a cumplir con este trámite obligatorio, que no es opcional ni simbólico, sino parte del marco de transparencia del gobierno capitalino.
Ramírez Hernández aprovechó el momento para recordar que este proceso no es solo un requisito administrativo, sino —en su versión institucional— un “compromiso ético con la sociedad”. Y pidió que quienes laboran en la administración pública local lo realicen lo antes posible.
Para facilitar el trámite, la SCG habilitó un micrositio con información detallada para el llenado de declaraciones, además de canales de atención como teléfono y correo electrónico para resolver dudas. También informó que más de mil personas servidoras públicas fueron capacitadas para apoyar durante el proceso en dependencias, alcaldías y órganos internos de control.
Hasta aquí, el trámite suena normal: papeles, plataformas, capacitación, burocracia clásica.
Pero el detalle que le da otro tono a la historia es el enfoque de campaña. Llamarle “campeonato” a un proceso administrativo convierte la rendición de cuentas en algo entre dinámica escolar y liga deportiva institucional, donde cada declaración se contabiliza como un “gol” dentro del marcador de la transparencia.
El discurso oficial insiste en que cumplir con este proceso ayuda a fortalecer el derecho a la “buena administración”. En otras palabras, que abrir la información patrimonial no solo es obligación legal, sino parte de una transformación institucional en marcha.
En la práctica, el mensaje queda claro: en la CDMX la transparencia se llena en formularios… pero ahora con lenguaje de cancha, marcador y campeonato.
Y aunque el trámite sigue siendo el mismo de siempre, el envoltorio ya cambió de uniforme.
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