En una noche de Final de Ida en la que el balón parecía tener su propio drama, Cruz Azul salió al Estadio Ciudad de los Deportes con la intención clara de imponer condiciones… y vaya que lo hizo, pero sin prender el marcador. El problema, como ya es costumbre en estas historias de infarto, es que dominar no siempre alcanza.
El 0-0 ante Pumas UNAM dejó la serie viva, respirando, incluso con cierta sonrisa nerviosa rumbo a la vuelta en Ciudad Universitaria. Porque si algo quedó claro es que la Máquina empujó, insistió y generó, pero el gol se les negó como si el arco estuviera cerrado con candado invisible.
El momento que hizo suspirar a medio estadio llegó al 49’: Charly Rodríguez se encontró con un balón franco, de esos que ya se cantan en la tribuna, pero el disparo terminó estampado en el poste. El sonido metálico fue casi un grito contenido. Pumas, mientras tanto, solo miraba cómo el palo hacía de héroe sin capa.
La historia no terminó ahí. Al 88’, Robert Morales tuvo la última gran oportunidad del partido, pero el travesaño decidió que no era noche de definiciones. Otra vez el “casi” pegándole a la narrativa celeste como una maldición ligera pero constante.
Liga MX nos regaló una final donde uno propuso fútbol con intensidad y el otro respondió con algo mucho más viejo y efectivo: aguantar, sufrir y sobrevivir. Pumas resistió como pudo, con la garra que ya es su firma registrada, aunque por momentos fue más resistencia que propuesta.
Cruz Azul se fue con la sensación de haber hecho suficiente para algo más que un empate sin goles. Pero el futbol, ya se sabe, no siempre firma contratos con la justicia.
Ahora todo se traslada a Ciudad Universitaria, donde el empate ya no vale lo mismo y el error mínimo puede costar un torneo entero.
Por: angelicahernandez
21/05/2026 | 21:59:00
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