Primero llega con sabor a mango, fresa, menta o quién sabe qué mezcla dulce inventada para llamar la atención. Parece inofensivo, huele diferente y hasta hay quienes lo presumen como si fuera accesorio de moda. Pero detrás del vaporcito con sabor está la nicotina haciendo su trabajo: enganchar.
La académica Guadalupe Ponciano Rodríguez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, lanzó una advertencia: los vapeadores y otros productos emergentes de tabaco pueden convertirse en el primer paso para que adolescentes terminen consumiendo cigarros convencionales.
De acuerdo con la especialista, los jóvenes de entre 12 y 17 años son un grupo especialmente vulnerable porque estos dispositivos llegan disfrazados con diseños llamativos, sabores dulces y estrategias de venta que buscan hacerlos atractivos. Según datos citados por la universitaria, el consumo de cigarros electrónicos en ese sector de la población alcanza 3.1 por ciento.
El problema, explicó, es que los vapeadores no son simplemente “vapor con sabor”. Muchos contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva, además de diferentes compuestos químicos que llegan directamente a los pulmones.
Aunque en México existen restricciones para su producción, venta, distribución e importación, estos productos siguen circulando. Los más populares actualmente son los pods recargables y los vapeadores desechables, esos dispositivos que prometen miles de inhalaciones sin que el usuario tenga claro qué está metiendo realmente a su cuerpo.
La especialista señaló que algunos líquidos incluyen sustancias como propilenglicol, glicerina vegetal, etilenglicol y saborizantes. Estos últimos pueden ser seguros para comer, pero inhalarlos constantemente es otra historia, porque los pulmones no funcionan como una cocina donde todo ingrediente entra sin consecuencias.
Ponciano Rodríguez también advirtió sobre los cigarros de tabaco calentado, otra alternativa que se vende bajo la idea de ser “menos dañina” por no generar combustión, aunque sigue entregando nicotina y otros componentes al organismo.
Mientras los dispositivos siguen ganando terreno entre jóvenes, la Facultad de Medicina cuenta con una Clínica contra el Tabaquismo y un programa en línea para quienes buscan dejar estos productos.
Porque aunque el vape llegue con colores, sabores y apariencia moderna, la UNAM recuerda algo básico: si algo está diseñado para engancharte, probablemente no llegó para cuidarte.
Boletín UNAM-DGCS-420
Ciudad Universitaria
11:00 h 20 de julio de 2026
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