No fue casualidad ni golpe de suerte. Roberto Alvarado se rifó en la Copa Mundial de la FIFA 2026 y terminó colándose entre los nombres pesados del futbol mundial. Mientras varios apenas sobrevivían al ritmo del torneo, el del Guadalajara andaba repartiendo juego como si fuera cascarita de barrio… pero en el escenario más grande del planeta.
Al final del Mundial, la FIFA lo puso en el lugar 10 del Power Ranking de Creatividad. Sí, creatividad, esa que no cualquiera tiene. Esa que separa al que solo corre del que hace jugar a todos. Y ahí, sin pedir permiso, el “Piojo” se metió junto a monstruos como Messi, Mbappé o Lamine Yamal.
Pero no solo fue “verse bonito” en la cancha. Alvarado también dejó números. Cerró el torneo con 3 asistencias, lo que lo colocó como el séptimo mejor asistidor del Mundial. Nada mal para alguien que muchos no ponían ni en la conversación antes de que arrancara el torneo.
Y ojo aquí: esas 3 asistencias no son cualquier cosa. Con eso, el rojiblanco se convirtió en el máximo asistidor de México en la historia de los Mundiales. O sea, ya no es promesa ni “jugador cumplidor”… ya dejó marca en los libros.
Mientras otros nombres brillaban por fama, Alvarado se metió por juego. Generando, moviendo, conectando. Haciendo que México tuviera algo más que ganas en la cancha.
Para Chivas, esto cae como bendición. El tipo regresa al club después de codearse con la élite mundial y con etiqueta de referente. No cualquiera vuelve de un Mundial con ese cartel y con la expectativa de ser pieza clave en lo que viene para el equipo.
Porque sí, el Mundial ya pasó… pero el nombre de Alvarado ya se quedó en la conversación grande.