Estados Unidos anunció recompensas millonarias contra ocho integrantes del CJNG y restricciones de visa para familiares y cercanos vinculados al grupo.
El golpe llegó desde Washington y viene con la cartera abierta. El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció recompensas por hasta 102 millones de dólares para quien aporte información que lleve a la captura o condena de ocho integrantes y operadores ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La medida forma parte de los programas de recompensas contra narcotráfico y crimen organizado transnacional de Estados Unidos, en coordinación con agencias como el Departamento de Justicia, DEA, FBI, HSI y otras autoridades.
La administración estadounidense señaló al CJNG como una de las organizaciones criminales más violentas del continente y aseguró que busca golpear directamente su estructura de liderazgo.
El premio mayor se lo pusieron a Juan Carlos Valencia González, alias “Pelón”, a quien identifican como nuevo líder del grupo tras la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Por información que lleve a su captura ofrecen hasta 25 millones de dólares.
💰 La lista de recompensas que lanzó Estados Unidos
Juan Carlos Valencia González, “Pelón”: hasta 25 millones de dólares.
Audias Flores Silva, “Jardinero”: hasta 15 millones de dólares.
Gonzalo Mendoza Gaytán, “Sapo”: hasta 15 millones de dólares.
Julio Alberto Castillo Rodríguez, “Chorro”: hasta 15 millones de dólares.
Ricardo Ruiz Velasco, “Tripa”: hasta 10 millones de dólares.
Julio César Montero Pinzón, “El Tarjetas”: hasta 10 millones de dólares.
Carlos Andrés Rivera Varela, “La Firma”: hasta 10 millones de dólares.
Griselda Margarita Arredondo Pinzón: hasta 2 millones de dólares.
Pero el movimiento no se quedó en los anuncios de recompensa. Estados Unidos también informó restricciones de visa contra 65 familiares o personas cercanas a integrantes relacionados con el CJNG sancionados previamente. De ellos, 26 ya tenían visa estadounidense y fueron revocadas.
Con esta acción, Washington busca pegar donde más duele: el dinero, la movilidad internacional y la estructura cercana de quienes señala como parte del grupo criminal.
El mensaje fue directo: Estados Unidos quiere complicar cada vez más los movimientos de los operadores del CJNG y de quienes, según sus autoridades, forman parte de su círculo de apoyo.