No todos los días un club de futbol puede decir que ya tiene más de un siglo cargando historia en la espalda… y todavía caminando.
Chivas decidió recordarle a su afición que no es cualquier equipo: 120 años de existencia que, según su propio relato institucional, han ido creciendo hasta convertirse en algo más grande que el estadio, los partidos o los goles.
La narrativa rojiblanca es clara: esto empezó en 1906 y desde entonces el club ha ido construyendo un legado que no se quedó en Guadalajara ni en Jalisco, sino que se fue colando en generaciones enteras, familias completas y hasta en comunidades fuera de México que se identifican con el Rebaño Sagrado.
En su mensaje conmemorativo, el club insiste en una idea que repite como mantra: fraternidad, unión y deporte como base de una historia que no solo se mide en títulos, sino en lo que ha significado para millones de aficionados a lo largo del tiempo.
El tono del aniversario no es modesto. Más bien suena a esa confianza de equipo que sabe que su escudo ya es parte del paisaje cultural mexicano, no solo del futbol. Porque hablar de Chivas no es hablar solo de un club: es hablar de generaciones que crecieron viendo el rojo y blanco como si fuera parte de la familia.
El propio club recuerda que esta historia ha atravesado etapas, épocas doradas, cambios de plantel y hasta transformaciones del futbol moderno, pero siempre con la misma narrativa: seguir siendo un símbolo que “trasciende generaciones y fronteras”, como lo han venido planteando en sus celebraciones recientes.
Y así, entre discursos institucionales y nostalgia bien administrada, el Rebaño llega a los 120 años con la misma fórmula de siempre: historia, identidad y una afición que no necesita que le expliquen demasiado para entender lo que significa ser de Chivas.
Porque aquí no se trata solo de contar años… se trata de contar a cuánta gente le ha pasado la camiseta de generación en generación.
08/05/2026 09:00 / Club Deportivo Guadalajara
Otro ángulo que complementa el panorama es este:
⚽ Cuando Chivas estaba muerto… y terminó reviviendo a lo barrio en Liguilla